martes, 10 de noviembre de 2020

 TEXTO NARRATIVO DE ISABEL, DE 1º BACH-A

·Un cambio irreversible.                                                                Isabel Cañas Tébar, 1ºA.

- Todo comenzó un jueves, 12 de marzo, aunque anteriormente se había hablado de la extraña situación, nadie le prestó la suficiente atención. Alejandra volvía de la escuela como un día normal, pero con la incertidumbre de si mañana iría al instituto o no. Su padre esperándola en casa, le dijo que mañana no iría, y que se quedaría en casa. Al llegar encontró cajas de mascarillas en su casa, no entendía que hacían ahí y por eso preguntó. Él le contesto, que a partir de ahora sería necesario salir a la calle con una puesta. Alejandra sorprendida, llamó a su mejor amiga Lota, para contarle que mañana no iría a la escuela y preguntarle sí harían algún plan el fin de semana, ya que el domingo era el cumpleaños de Gema.

Las tres eran mejores amigas desde siempre, por eso Alejandra y Lota estaban planeando una fiesta sorpresa. Esa misma tarde al ver las noticias el gobierno informó de que se cancelaban las clases. Con lo cual se entusiasmaron ya que era como tener unas mini-vacaciones. Todo estaba listo para hacer una fiesta el sábado en casa de Alejandra, ya que era la más grande. Y llegó el sábado, el padre de Alejandra, Bruno, se había ido a trabajar así que era el momento perfecto. La gente comenzó a llegar y llamaron a Gema para que viniera con la premisa de que sólo iban a ver una película. Y cuando vino, las luces estaban apagadas, había un silencio sepulcral, abrió la puerta y de repente todo el mundo empezó a cantar la canción de ‘cumpleaños feliz’, lanzaron confeti y en una mesa había una tarta, globos y muchos regalos. Gema se emocionó al punto de que se le saltaran unas pocas lágrimas de la agradable bienvenida.

Durante la tarde pusieron la música al máximo, luces, se bañaron todos en la piscina, etc. Ya se estaba haciendo tarde y Alejandra comenzó a decirle a la gente que la fiesta ya se terminaba, ya que su padre estaba a punto de volver de trabajar del hospital, ya que era médico. Una vez que se fueron todos, quedaban Alejandra, Gema, Lota, Manuel y Fran, que estuvieron recogiendo y limpiando. Entonces llegó Bruno de trabajar, ya que se escuchó la puerta de la cochera abrirse. Al entrar a casa, se encontró a los cinco amigos en el sofá viendo algo en la televisión. De repente Bruno, se enfadó muchísimo y comenzó a echarle la bronca a Alejandra, preguntándole en qué demonios estaba pensando. Le dijo que debían irse todos a casa, y que esto no eran unas vacaciones, que a partir de ahora no se puede salir, ni reunirse con nadie, además de que hay que mantener un estricto distanciamiento social. Tras la bronca, cada uno se fue a su casa. Alejandra hablando con su padre le dijo que porque se puso así, que no era para tanto. Bruno, que era un hombre muy listo, sabía que el domingo era el cumpleaños de Gema, así que dedujo que lo habían celebrado con una fiesta, por eso le dijo a Alejandra:

- Hija, es preferible que me digas la verdad a que me mientas, ya que como me enteré va a ser mucho peor.

Alejandra, pensándolo bien, decidió contarle todo lo que habían organizado. Su padre, que se lo esperaba, le contó todo lo que se venía encima. Le dijo:

- Los hospitales estarán llenos y abarrotados de pacientes, tanto que habrá hospitales de campaña improvisados, los sanitarios van a tener que hacer turnos de trabajo de más horas de las habituales, faltara personal, suministros y equipos sanitarios. Además la economía se verá fuertemente afectada, al punto de que será una crisis de la que se tardará mucho tiempo en salir, años incluso, para volver a un punto estable. El mundo va a cambiar sus costumbres, la sociedad debe hacerlo y si no se cumple, pagarán justos por pecadores, ya que parece ser que la enfermedad afecta a personas mayores y con problemas crónicos.

Tras ese día, se declaró en el país estado de alarma, y un confinamiento de quince días, que no se sabía cuando terminaría. Alejandra y Bruno, pasaron la cuarentena juntos, intentando no desquiciarse por la monotonía y repetición del día a día sin poder salir a la calle a dar un paseo, a respirar aire o a la ventana a escuchar el sonido del tráfico, la gente pasar.

Una vez terminó, a finales de mayo, Alejandra y Bruno, salieron a la calle con las precauciones adecuadas, mascarillas, guantes, gel hidroalcoholico, en cuanto volvieron a casa se quitaron la ropa y la limpiaron.

Pasaron los días de la nueva normalidad, y la gente poco a poco iba recuperando la tranquilidad, la esperanza e ilusión de que todo se arreglará, pero también iba recuperando la confianza, la seguridad y dejando un poco al lado las medidas de seguridad por las ansias de volver a la normalidad.

En cuánto se pudo viajar entre comunidades autónomas, y a Bruno le tocaba descansar sus merecidas vacaciones, se fueron los dos juntos de vacaciones a Valencia, ya que tenían allí una casa. Estuvieron casi un mes y medio disfrutando de la playa, la montaña, el campo, caminatas hasta tarde.

Al volver, Alejandra tenía unas ganas insoportables de ver a sus amigos, y dio la casualidad de que en la casa de Manuel, habían preparado una pequeña fiesta. Ella se dejó llevar por las incesantes ganas de ver a sus mejores amigos y asistió. La pasaron genial, contaron como lo había vivido cada uno desde sus propias casas. Todo fue perfecto quitando el hecho de que al ser amigos y todos tener confianza entre sí, se olvidaron de la mascarilla, el distanciamiento social, el gel hidroalcoholico.

Alejandra llegó a su casa bastante cansada y se echo a dormir sin ni siquiera cenar. Su padre llegó de trabajar, pasó a verla a su habitación, bajó la persiana, la arropó y le dio un beso en la frente de buenas noches.

A la semana siguiente, Alejandra empezó a notar que su padre cada día estaba más fatigado y cansado, pero pensó que sería por tanto esfuerzo en su trabajo. También notó que le costaba respirar y a veces le daban ataques de tos, no le dio tampoco demasiada importancia.

Un lunes, escuchó que el teléfono estaba sonando. Fue corriendo a cogerlo, pregunto:

- ¿Quién es?

Y contesto una mujer con una voz apagada y triste, que le informó de la lamentable pérdida de su padre.

Alejandra al escucharlo, se paralizó, y pensó cómo su padre pudo haber cogido el virus. Llegó a la conclusión de que fue por la reunión con sus amigos que hizo, perdió el equilibrio y cayó contra el suelo golpeándose la cabeza y muriendo en el acto.

Bruno había fallecido a causa del covid-19, del que su hija le infectó por culpa de la reunión con sus amigos.

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