jueves, 30 de enero de 2014

Madrigal.

GUTIERRE DE CETINA. MADRIGAL.

Ojos claros, serenos,
si de un dulce mirar sois alabados,
¿por qué, si me miráis, miráis airados?
Si cuanto más piadosos,
más bellos parecéis a aquel que os mira,
no me miréis con ira,
porque no parezcáis menos hermosos.
¡Ay tormentos rabiosos!
Ojos claros, serenos,
ya que así me miráis, miradme al menos.


Gutierre de Cetina

SÍNTESIS DEL TEXTO:
·         Vocabulario:
Sereno: apacible, tranquilo.
Airado: Se aplica al modo de vida que es licencioso y desordenado.
Piadoso: Se aplica a la persona que siente pena o dolor hacia quienes sufren.

·         Elementos socio históricos:
·         Autor:
Gutierre de Cetina (1520-1557), de familia noble y acomodada, vivió largo tiempo en Italia, donde fue soldado a las órdenes de Carlos I. En ese país entró en contacto con la lírica petrarquista que tanto habría de influir en él.  Pasó largo tiempo en la corte del príncipe de Ascoli, al quien dedicó numerosas poemas, también frecuentó a Luis de Leyva y a Diego Hurtado de Mendoza. Adoptó el sobrenombre pastoril de Vandalio. En 1554 volvió Cetina a España y en 1556 marchó a México, donde había residido anteriormente durante 1546 y 1548 en casa de su tío Gonzalo López, quien fungía allí como contador general. Una vez en México al radicar en Puebla de los Ángeles; se enamoró de una tal Leonor de Osma, y en 1557, bajo su ventana fue asesinado por un rival celoso cuyo nombre era Hernando de Nava.

·         Sociedad:

En la España del siglo XVI, debemos partir de un hecho esencial: la inmensa mayoría de la población española era analfabeta. La cultura escrita era monopolio de una minoría culta, propia del clero y de la nobleza. En lo referente a las mentalidades, España vivió en este siglo el paso de una cultura humanista, influenciada por gentes como Erasmo de Rotterdam, que defendía una cierta tolerancia, a una cultura intolerante y represiva que tendrá su mayor concreción en el ideario del Concilio de Trento y en la labor de la Inquisición. La creación literaria estuvo fuertemente sujeta a la censura religiosa. La Inquisición se encargó de la represión y en 1559 el inquisidor general Valdés publicó el “Índice de libros prohibidos”. Prohibiendo muchas obras clave del siglo. Pese a ello, la literatura se vio poco afectada y la cultura española vivió una verdadera época de apogeo. Un género típicamente hispano como la picaresca alcanzó su culmen con obras como El Lazarillo de Tormes, el Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán. Aunque El Quijote fue publicado a principios de la siguiente centuria, Miguel de Cervantes inició su labor literaria en el siglo XVI.

·         Obra:

Se trata de un cancionero petrarquista dedicado a una hermosa mujer llamada Laura Gonzaga. A tal dama está dedicado el famoso madrigal que ha pasado a todas las antologías de la poesía en castellano (este en concreto). En este cancionero abundan los sonetos cuya fórmula consiste esencialmente en la traducción de un pensamiento amoroso de Ausiàs March o de Petrarca en los cuartetos y un desarrollo posterior personal en los tercetos.


COMENTARIO

·         Tema: El tema trata principalmente sobre los ojos de una mujer muy hermosa, de la que el poeta está enamorado, y trata de ensalzarlos.
·         Estructura:
-Externa: El poema consta de tres estrofas:
En la primera, con el primer y segundo versos, se trata de una estrofa corta donde el poeta  habla sobre la belleza y dulzura de los ojos de la mujer.
En la segunda, desde el tercer al octavo versos, el poeta comenta que su amada le mira con desprecio y rabia, pero cuando no lo hace así, se ven más bonitos.
En la tercera, los dos últimos versos, empieza como la primera, ensalzando la belleza de sus ojos y termina pidiéndole que siga mirándolo.
-Interna:
Este poema tiene una estructura interna climática y anticlimática. Empieza ensalzando los ojos de su amada, pero luego habla que lo miran con desprecio, sin embargo en la última estrofa vuelve a ensalzarlos. Podemos ver un paralelismo en los versos primero y noveno, ya que ambos dicen “ojos claros, serenos,”, y también hay un cabalgamiento abrupto en el cuarto verso y sexto.

·         Nivel fónico:
La métrica de este poema es de diez versos heptasílabos y endecasílabos, con rima consonante y de arte mayor. También hay una aliteración con la palabra mirar en el tercer y décimo versos.

·         Nivel morfosintáctico:
Dominan los adjetivos que describen los ojos de la amada, como claros, serenos, dulce, airados, piadosos… El verbo que predomina es el verbo mirar.
Hay una anáfora en los versos primero y noveno, que empieza “ojos claros, serenos,”, y segundo y cuarto que empiezan “si”.

·         Nivel semántico:
El vocabulario es muy natural, se aporta tanto del cultismo como del vulgarismo, muy armonioso.
El verbo mirar se encuentra muy presente y conjugado de varias maneras.
También hay adjetivos que describen bien (serenos, claros, piadosos…) y otros que describen peor (ira, tormentos, rabiosos…).
Hay una hipérbole donde dice “si de un dulce mirar sois alabados”, ya que exagera su belleza hasta el punto que con solo mirar es alabada.
Hay una antítesis cuando dice “ ya que así me miráis, miradme al menos”, ya que contrapone dos ideas, es decir, que no quiere que le mire así, pero le sirve.
Hay una personificación cuando dice ¡Ay tormentos rabiosos!, ya que le atribuye a los ojos lo de ser unos tormentos.

·         Conclusión:
En este poema, el autor Gutierre de Cecina habla sobre los ojos de una mujer, que los describe como si fueran grandiosos y los más hermosos nunca vistos, sin embargo, también dice que le miran mal y con ira.
                                                                                                                  
·         Opinión:
A mi este poema me ha gustado ya que es bastante claro y fácil de entender. Además resalta la que yo creo que es la parte más bonita de las personas, los ojos, y le da igual que la mujer le mire mal, que él seguirá admirándola.



Sara Moreno López 1º CTC.

I ÉGLOGA DE GARCILASO DE LA VEGA.

Egloga I


  El dulce lamentar de dos pastores,
Salicio juntamente y Nemoroso,
he de contar, sus quejas imitando;
cuyas ovejas al cantar sabroso
estaban muy atentas, los amores,                   5
(de pacer olvidadas) escuchando.
Tú, que ganaste obrando
un nombre en todo el mundo
y un grado sin segundo,
agora estés atento sólo y dado                     10
el ínclito gobierno del estado
Albano; agora vuelto a la otra parte,
resplandeciente, armado,
representando en tierra el fiero Marte;
                                                 
  agora de cuidados enojosos                       15
y de negocios libre, por ventura
andes a caza, el monte fatigando
en ardiente jinete, que apresura
el curso tras los ciervos temerosos,
que en vano su morir van dilatando;                20
espera, que en tornando
a ser restituido
al ocio ya perdido,
luego verás ejercitar mi pluma
por la infinita innumerable suma                   25
de tus virtudes y famosas obras,
antes que me consuma,
faltando a ti, que a todo el mondo sobras.

  En tanto que este tiempo que adivino
viene a sacarme de la deuda un día,                30
que se debe a tu fama y a tu gloria
(que es deuda general, no sólo mía,
mas de cualquier ingenio peregrino
que celebra lo digno de memoria),
el árbol de victoria,                              35
que ciñe estrechamente
tu gloriosa frente,
dé lugar a la hiedra que se planta
debajo de tu sombra, y se levanta
poco a poco, arrimada a tus loores;                40
y en cuanto esto se canta,
escucha tú el cantar de mis pastores.
 
  Saliendo de las ondas encendido,
rayaba de los montes al altura
el sol, cuando Salicio, recostado                  45
al pie de un alta haya en la verdura,
por donde un agua clara con sonido
atravesaba el fresco y verde prado,
él, con canto acordado
al rumor que sonaba,                               50
del agua que pasaba,
se quejaba tan dulce y blandamente
como si no estuviera de allí ausente
la que de su dolor culpa tenía;
y así, como presente,                              55
razonando con ella, le decía:

Salicio:

  ¡Oh más dura que mármol a mis quejas,
y al encendido fuego en que me quemo
más helada que nieve, Galatea!,
estoy muriendo, y aún la vida temo;                60
témola con razón, pues tú me dejas,
que no hay, sin ti, el vivir para qué sea.
Vergüenza he que me vea
ninguno en tal estado,
de ti desamparado,                                 65
y de mí mismo yo me corro agora.
¿De un alma te desdeñas ser señora,
donde siempre moraste, no pudiendo
de ella salir un hora?
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.              70

  El sol tiende los rayos de su lumbre
por montes y por valles, despertando
las aves y animales y la gente:
cuál por el aire claro va volando,
cuál por el verde valle o alta cumbre              75
paciendo va segura y libremente,
cuál con el sol presente
va de nuevo al oficio,
y al usado ejercicio
do su natura o menester le inclina,                80
siempre está en llanto esta ánima mezquina,
cuando la sombra el mondo va cubriendo,
o la luz se avecina.
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.

  ¿Y tú, de esta mi vida ya olvidada,              85
sin mostrar un pequeño sentimiento
de que por ti Salicio triste muera,
dejas llevar (¡desconocida!) al viento
el amor y la fe que ser guardada
eternamente sólo a mí debiera?                     90
¡Oh Dios!, ¿por qué siquiera,
(pues ves desde tu altura
esta falsa perjura
causar la muerte de un estrecho amigo)
no recibe del cielo algún castigo?                 95
Si en pago del amor yo estoy muriendo,
¿qué hará el enemigo?
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.

  Por ti el silencio de la selva umbrosa,
por ti la esquividad y apartamiento                100
del solitario monte me agradaba;
por ti la verde hierba, el fresco viento,
el blanco lirio y colorada rosa
y dulce primavera deseaba.
¡Ay, cuánto me engañaba!                           105
¡Ay, cuán diferente era
y cuán de otra manera
lo que en tu falso pecho se escondía!
Bien claro con su voz me lo decía
la siniestra corneja, repitiendo                   110
la desventura mía.
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.

  ¡Cuántas veces, durmiendo en la floresta,
(reputándolo yo por desvarío)
vi mi mal entre sueños, desdichado!                115
Soñaba que en el tiempo del estío
llevaba, por pasar allí la sienta,
a beber en el Tajo mi ganado;
y después de llegado,
sin saber de cuál arte,                            120
por desusada parte
y por nuevo camino el agua se iba;
ardiendo yo con la calor estiva,
el curso enajenado iba siguiendo
del agua fugitiva.                                 125
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.

  Tu dulce habla ¿en cúya oreja suena?
Tus claros ojos ¿a quién los volviste?
¿Por quién tan sin respeto me trocaste?
Tu quebrantada fe ¿dó la pusiste?                  130
¿Cuál es el cuello que, como en cadena,
de tus hermosos brazos anudaste?
No hay corazón que baste,
aunque fuese de piedra,
viendo mi amada hiedra,                            135
de mí arrancada, en otro muro asida,
y mi parra en otro olmo entretejida,
que no se esté con llanto deshaciendo
hasta acabar la vida.
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.              140

  ¿Qué no se esperará de aquí adelante,
por difícil que sea y por incierto?
O ¿qué discordia no será juntada?,
y juntamente ¿qué tendrá por cierto,
o qué de hoy más no temerá el amante,              145
siendo a todo materia por ti dada?
Cuando tú enajenada
de mi cuidado fuiste,
notable causa diste,
y ejemplo a todos cuantos cubre el cielo,          150
que el más seguro tema con recelo
perder lo que estuviere poseyendo.
Salid fuera sin duelo,
salid sin duelo, lágrimas, corriendo.

  Materia diste al mundo de esperanza              155
de alcanzar lo imposible y no pensado,
y de hacer juntar lo diferente,
dando a quien diste el corazón malvado,
quitándolo de mí con tal mudanza
que siempre sonará de gente en gente.              160
La cordera paciente
con el lobo hambriento
hará su ayuntamiento,
y con las simples aves sin ruido
harán las bravas sierpes ya su nido;               165
que mayor diferencia comprendo
de ti al que has escogido.
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.

  Siempre de nueva leche en el verano
y en el invierno abundo; en mi majada              170
la manteca y el queso está sobrado;
de mi cantar, pues, yo te vi agradada
tanto que no pudiera el mantuano
Títiro ser de ti más alabado.
No soy, pues, bien mirado,                         175
tan disforme ni feo;
que aún agora me veo
en esta agua que corre clara y pura,
y cierto no trocara mi figura
con ese que de mí se está riendo;                  180
¡trocara mi ventura!
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.

  ¿Cómo te vine en tanto menosprecio?
¿Cómo te fui tan presto aborrecible?
¿Cómo te faltó en mí el conocimiento?              185
Si no tuvieras condición terrible,
siempre fuera tenido de ti en precio,
y no viera de ti este apartamiento.
¿No sabes que sin cuento
buscan en el estío                                 190
mis ovejas el frío
de la sierra de Cuenca, y el gobierno
del abrigado Estremo en el invierno?
Mas ¡qué vale el tener, si derritiendo
me estoy en llanto eterno!                         195
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.

  Con mi llorar las piedras enternecen
su natural dureza y la quebrantan;
los árboles parece que se inclinan:
las aves que me escuchan, cuando cantan,           200
con diferente voz se condolecen,
y mi morir cantando me adivinan.
Las fieras, que reclinan
su cuerpo fatigado,
dejan el sosegado                                  205
sueño por escuchar mi llanto triste.
Tú sola contra mí te endureciste,
los ojos aún siquiera no volviendo
a lo que tú hiciste.
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.              210
  
  Mas ya que a socorrerme aquí no vienes,
no dejes el lugar que tanto amaste,
que bien podrás venir de mí segura;
yo dejaré el lugar do me dejaste;                
ven, si por sólo esto te detienes;                 215
ves aquí un prado lleno de verdura,
ves aquí una espesura,
ves aquí una agua clara,
en otro tiempo cara,                             
a quien de ti con lágrimas me quejo.               220
Quizá aquí hallarás (pues yo me alejo)
al que todo mi bien quitarme puede;
que pues el bien le dejo,
no es mucho que el lugar también le quede.       

  Aquí dio fin a su cantar Salicio,                225
y suspirando en el postrero acento,
soltó de llanto una profunda vena.
Queriendo el monte al grave sentimiento
de aquel dolor en algo ser propicio,             
con la pesada voz retumba y suena.                 230
La blanca Filomena,
casi como dolida
y a compasión movida,
dulcemente responde al son lloroso.              
Lo que cantó tras esto Nemoroso                    235
decidlo vos Piérides, que tanto
no puedo yo, ni oso,
que siento enflaquecer mi débil canto.

Nemoroso:

  Corrientes aguas, puras, cristalinas,
árboles que os estáis mirando en ellas,            240
verde prado, de fresca sombra lleno,
aves que aquí sembráis vuestras querellas,
hiedra que por los árboles caminas,
torciendo el paso por su verde seno:
yo me vi tan ajeno                                 245
del grave mal que siento,
que de puro contento
con vuestra soledad me recreaba,
donde con dulce sueño reposaba,
o con el pensamiento discurría                     250
por donde no hallaba
sino memorias llenas de alegría.

  Y en este mismo valle, donde agora
me entristezco y me canso, en el reposo
estuve ya contento y descansado.                   255
¡Oh bien caduco, vano y presuroso!
Acuérdome, durmiendo aquí alguna hora,
que despertando, a Elisa vi a mi lado.
¡Oh miserable hado!
¡Oh tela delicada,                                 260
antes de tiempo dada
a los agudos filos de la muerte!
Más convenible fuera aquesta suerte
a los cansados años de mi vida,
que es más que el hierro fuerte,                   265
pues no la ha quebrantado tu partida.

  ¿Dó están agora aquellos claros ojos
que llevaban tras sí, como colgada,
mi ánima doquier que ellos se volvían?
¿Dó está la blanca mano delicada,                  270
llena de vencimientos y despojos
que de mí mis sentidos le ofrecían?
Los cabellos que vían
con gran desprecio al oro,
como a menor tesoro,                               275
¿adónde están?  ¿Adónde el blando pecho?
¿Dó la columna que el dorado techo
con presunción graciosa sostenía?
Aquesto todo agora ya se encierra,
por desventura mía,                                280
en la fría, desierta y dura tierra.

  ¿Quién me dijera, Elisa, vida mía,
cuando en aqueste valle al fresco viento
andábamos cogiendo tiernas flores,
que había de ver con largo apartamiento            285
venir el triste y solitario día
que diese amargo fin a mis amores?
El cielo en mis dolores
cargó la mano tanto,
que a sempiterno llanto                            290
y a triste soledad me ha condenado;
y lo que siento más es verme atado
a la pesada vida y enojosa,
solo, desamparado,
ciego, sin lumbre, en cárcel tenebrosa.            295

  Después que nos dejaste, nunca pace
en hartura el ganado ya, ni acude
el campo al labrador con mano llena.
No hay bien que en mal no se convierta y mude:
la mala hierba al trigo ahoga, y nace              300
en lugar suyo la infelice avena;
la tierra, que de buena
gana nos producía
flores con que solía
quitar en sólo vellas mil enojos,                  305
produce agora en cambio estos abrojos,
ya de rigor de espinas intratable;
yo hago con mis ojos
crecer, llorando, el fruto miserable.

  Como al partir del sol la sombra crece,          310
y en cayendo su rayo se levanta
la negra escuridad que el mundo cubre,
de do viene el temor que nos espanta,
y la medrosa forma en que se ofrece
aquello que la noche nos encubre,                  315
hasta que el sol descubre
su luz pura y hermosa:
tal es la tenebrosa
noche de tu partir, en que he quedado
de sombra y de temor atormentado,                  320
hasta que muerte el tiempo determine
que a ver el deseado
sol de tu clara vista me encamine.

  Cual suele el ruiseñor con triste canto
quejarse, entre las hojas escondido,               325
del duro labrador, que cautamente
le despojó su caro y dulce nido
de los tiernos hijuelos, entre tanto
que del amado ramo estaba ausente,
y aquel dolor que siente                           330
con diferencia tanta
por la dulce garganta
despide, y a su canto el aire suena,
y la callada noche no refrena
su lamentable oficio y sus querellas,              335
trayendo de su pena
al cielo por testigo y las estrellas;

  desta manera suelto yo la rienda
a mi dolor, y así me quejo en vano
de la dureza de la muerte airada.                  340
Ella en mi corazón metió la mano,
y de allí me llevó mi dulce prenda,
que aquél era su nido y su morada.
¡Ay muerte arrebatada!
Por ti me estoy quejando                           345
al cielo y enojando
con importuno llanto al mundo todo:
tan desigual dolor no sufre modo.
No me podrán quitar el dolorido
sentir, si ya del todo                             350
primero no me quitan el sentido.

  Una parte guardé de tus cabellos,
Elisa, envueltos en un blanco paño,
que nunca de mi seno se me apartan;
descójolos, y de un dolor tamaño                   355
enternecerme siento, que sobre ellos
nunca mis ojos de llorar se hartan.
Sin que de allí se partan,
con sospiros calientes,
más que la llama ardientes,                        360
los enjugo del llanto, y de consuno
casi los paso y cuento uno a uno;
juntándolos, con un cordón los ato.
Tras esto el importuno
dolor me deja descansar un rato.                   365

  Mas luego a la memoria se me ofrece
aquella noche tenebrosa, escura,
que siempre aflige esta ánima mezquina
con la memoria de mi desventura
Verte presente agora me parece                     370
en aquel duro trance de Lucina,
y aquella voz divina,
con cuyo son y acentos
a los airados vientos
pudieras amansar, que agora es muda.               375
Me parece que oigo que a la cruda,
inexorable diosa demandabas
en aquel paso ayuda;
y tú, rústica diosa, ¿dónde estabas?

  ¿Ibate tanto en perseguir las fieras?            380
¿Ibate tanto en un pastor dormido?
¿Cosa pudo bastar a tal crüeza,
que, conmovida a compasión, oído
a los votos y lágrimas no dieras,
por no ver hecha tierra tal belleza,               385
o no ver la tristeza
en que tu Nemoroso
queda, que su reposo
era seguir tu oficio, persiguiendo
las fieras por los monte, y ofreciendo             390
a tus sagradas aras los despojos?
¿Y tú, ingrata, riendo
dejas morir mi bien ante los ojos?

  Divina Elisa, pues agora el cielo
con inmortales pies pisas y mides,                 395
y su mudanza ves, estando queda,
¿por qué de mí te olvidas y no pides
que se apresure el tiempo en que este velo
rompa del cuerpo, y verme libre pueda,
y en la tercera rueda,                             400
contigo mano a mano,
busquemos otro llano,
busquemos otros montes y otros ríos,
otros valles floridos y sombríos,
do descansar y siempre pueda verte                 405
ante los ojos míos,
sin miedo y sobresalto de perderte?

            ------

  Nunca pusieran fin al triste lloro
los pastores, ni fueran acabadas
las canciones que sólo el monte oía,               410
si mirando las nubes coloradas,
al tramontar del sol bordadas de oro,
no vieran que era ya pasado el día,
la sombra se veía
venir corriendo apriesa                            415
ya por la falda espesa
del altísimo monte, y recordando
ambos como de sueño, y acabando
el fugitivo sol, de luz escaso,
su ganado llevando,                                420
se fueran recogiendo paso a paso.


En esta égloga de Garcilaso de la Vega fue escrita algunos meses después de la muerte de la musa del poeta, Isabel Freyre y en ella aparecen características formales y elementos conceptuales.
El tema de la égloga es el amor. La égloga se desarrolla mediante el monólogo de dos pastores:
El primero, Salicio comenta la frialdad de la mujer que ama, Galatea, la que lo abandona después.
El segundo, Nemoroso llora la muerte de su amada Elisa.
Jesús Espadas Alemañy. 1ºCTC

miércoles, 29 de enero de 2014

Hernando de Acuña - Al rey nuestro señor.

 Hernando de Acuña.

 Al rey nuestro señor.


Ya se acerca, señor, o es ya llegada
la edad gloriosa en que promete el cielo
una grey y un pastor solo en el suelo,
por suerte a vuestros tiempos reservada.

Ya tan alto principio, en tal jornada,

os muestra el fin de vuestro santo celo
y anuncia al mundo, para más consuelo,
un monarca, un imperio y una espada.

Ya el orbe de la tierra siente en parte,

y espera en todo, vuestra monarquía,
conquistada por vos en justa guerra:

que a quien ha dado Cristo su estandarte

dará el segundo más dichoso día
en que, vencido el mar, venza la tierra.



Elementos sociohistóricos.


Diego Hernando de Acuña nacido en Valladolid en 1520 fue un poeta y un militar del renacimiento.Con origen noble, se dedicó al manejo de armas, combatió en Italia bajo las ordenes del marqués del Vasto con quien luchó en la guerra del Piamonte y con Carlos V en Alemania.Sobre 1560 deja la vida militar y se establece con su esposa en Granada y se dedica a la poesía, muere en 1580.

Tema.


El tema trata sobre la llegada al poder de su señor, seguramente se trata de cuando estaba bajo el mando del emperador Carlos v.

Estructura.

Externa:  

Primera parte: Un cuartero, que habla sobre la llegada al poder

Segunda parte: Un cuarteto, trata sobre la gran alegría que tiene el poeta por su señor.

Tercera parte: Dos tercetos, trata sobre que todo el mundo habla de su éxito y le anima a continuar expandiendo su reino.

Interna:  

tono variado con altibajos en los cuartetos , pretende transmitir una gran admiración hacia Carlos V.

Nivel fónico: 

Catorce versos endecasílabos de rima consonante con esquema en los cuartetos  (ABBA,ABBA) y en los tercetos (CDE,CDE).

Nivel morfosintáctico:

Predominio de los sustantivos(un monarca, un imperio, una espada),pretende realzar el nuevo cargo de su señor en sus nuevos territorios. 

Hay una anáfora en los dos cuartetos y en el primer terceto (Ya...)

Hipérbaton (Una grey  y un pastor solo en el suelo).

Nivel semántico:

Lenguaje sencillo pero destinado a lectores cultos, hay varias metáforas en el texto ( edad gloriosa/ vencido el mar, venza la tierra.)

Conclusión:

El autor habla sobre  sus campañas bajo el mando de Carlos V en Alemania y todo el poder que este hombre obtuvo con ellas, pero el autor trata de animarle a que siga consiguiendo más terrenos.

Opinión:

Para mi el autor es un exagerado con los logros de Carlos V, porque aunque tenga mucho poder le cuesta bastante llevar los reinos de España y Alemania al mismo tiempo sin problemas.

Aaron Valcárcel López 1ºCTC


HERNANDO DE ACUÑA - AL REY NUESTRO SEÑOR

            HERNANDO DE ACUÑA
                    
Ya se acerca, señor, o ya es llegada la
edad gloriosa en que promete el cielo
una grey y un pastor solo en el suelo, por
suerte a vuestros tiempos reservada;
ya tan alto principio, en tal jornada, os
muestra el fin de vuestro santo celo y
anuncia al mundo, para más consuelo,
un Monarca, un Imperio y una Espada;
ya el orbe de la tierra siente en parte
y espera en todo vuestra monarquía,
conquistada por vos en justa guerra,
que, a quien ha dado Cristo su estandarte,
dará el segundo más dichoso día
en que, vencido el mar, venza la tierra.
11 A
11 B
11 B
11 A
11 A
11 B
11 B
11 A
11 C
11 D
11 E
11 C
11 D
11 E

Nace en Valladolid el año 1518. Su familia pertenecía a la nobleza y desde muy joven se dedicó a la vida militar; enrolándose bajo las órdenes del marqués del Vasto con quien participó en la guerra del Piamonte. Ocupando el puesto de su hermano Pedro en cuyo lugar perdió la vida. Durante su vida militar estuvo bajo el protectorado del emperador Carlos V, encargándole el rey diversos trabajos literarios sobre distintos personajes.
En sus versos cantó a dos damas cuyos nombres de Silvia y Galatea aparecen a lo largo de su estancia hacia 1543 en Tesino. Detenido por los franceses es rescatado por el emperador nombrándole gobernador de Querasco. Finalmente participó en la famosa batalla de San Quintín.
Sobre 1560 deja la vida militar y se traslada a España, casándose con una prima suya llamada Juana de Zúñiga. Residiendo el matrimonio en Granada.
Su verso más conocido y el que le dio más fama entre sus contemporáneos ha sido sin duda el que dice «Un monarca, un imperio y una espada», en honor de Carlos V. Endecasílabo que figura en el soneto «Al Rey Nuestro Señor».
Muere en Granada en 1580.
De su vida familiar poco se sabe. En algunos escritos figura que su viuda publicó en Madrid a su muerte sus Poesías varias en 1591, si bien también se cita en otras biografías que la edición de sus obras fue en la ciudad de Salamanca.

TEMA DE LA POESIA:

El tema de este soneto es la importancia del rey en el país, es una traducción de una oda latina escrita por Juan Latino en la ocasión de la batalla de Lepanto.

CONSTA DE CUATRO PARTES:

1ª parte: el primer cuarteto en el que hace referencia a la espera de tiempos mejores tras ganar la siguiente batalla.
2ª parte: el segundo cuarteto en el que habla de que la guerra está apunto de acabar y de que cuando se acabe el rey será alabado por su victoria.
3ª parte: en el primer terceto donde hace referencia al fin de la guerra y lo anima a extender su reinado por toda la tierra imponiéndolo “justamente” mediante la guerra.
4ª parte: en el segundo terceto en el que explica que el poder del Rey ha sido otorgado por Dios, por lo que Dios es el único por encima del Rey.

ESTRUCTURA INTERNA:

Su estructura interna  es climática-anticlimática. Hay un movimiento ascendente en cuanto a la pasión del escritor del primero al segundo cuarteto y llega al mayor punto climático en el verso 8 : un Monarca, un Imperio y una Espada, donde señala su frase más importante donde el poeta se dirige al emperador Carlos V y exalta su papel como monarca que va a unificar el mundo bajo el signo de la Cristiandad.  A partir del primer terceto se produce un descenso climático.

NIVEL FÓNICO:

Esta composición es un soneto que consta de 14 versos endecasílabos con rima consonante formado por dos cuartetos y dos tercetos. En los dos primeros cuartetos se transmite armonía con un ritmo rápido hasta el verso 9 donde se observa un encabalgamiento adrupto y un cambio de ritmo más suave que transmite serenidad.

NIVEL MORFOSINTACTICO:

La sintasis se corresponde con la estructura y sentido del soneto. La oración principal se encuentra en el verso 8: un Monarca, un Imperio y una Espada; donde se encuentra el encabalgamiento. Los dos cuartetos son suburdinadas temporales hasta el verso 6.
El tiempo más empleado es el presente durante todo el soneto, que utiliza para situar toda la historia en el presente del indicativo y busca cautivar y llegar al lector.
El soneto en su último terceto nos lleva al pasado donde Dios a entregado al Rey su poder.

FIGURAS RETÓRICAS:

Anáfora en los versos 1, 5 y 9. Ya,,,,ya,,,,ya,,,,
Una gradación en el verso 5 y 6: ya tan alto principio, en tal jornada, os muestra el fin.
Derivación: Monarca-Monarquía

NIVEL SEMÁNTICO:

Tiene un vocabulario sencillo y natural con el que poder llegar a todos los lectores. Sin llegar a ser vulgar ni tampoco culto. No es un soneto áspero ni excesivamente musical, pero transpira armonía.

FIGURAS DE NIVEL SEMÁNTICO:

Metáforas: “edad gloriosa”, “una grey y un pastor solo en el suelo”, “vencido el mar, venza la tierra”.
Numerosas personificaciones: “promete el cielo”, “la tierra siente”, “vencido el mar”, “venza la tierra”.
Antítesis: “justa guerra”, “santo celo”.
Gradación: “un Monarca, un Imperio y una Espada.”

OPINIÓN:
Este poema me ha parecido interesante por la admiración del poeta hacia el Rey, ya que nunca había observado nada igual en ningún otro poema. Me ha gustado por el lenguaje que utiliza ya que es fácil de entender y porque supongo que fue un tema conflictivo tras las guerras sufridas por el pueblo. Por lo que no creo que todo el pueblo estuviera de acuerdo con el autor.
                                                                               AMANDA VALIENTE PARDO     1ºCTC



martes, 28 de enero de 2014

Comentario Poético

Diego Hurtado de Mendoza

"A un devoto":

Dentro de un santo templo un hombre honrado
con grave devoción rezando estaba;
sus ojos hechos fuentes, enviaba
mil suspiros del pecho apasionado.

Después que por gran rato hubo besado
las religiosas cuentas que llevaba,
con ellas el buen hombre se tocaba
los ojos, boca, sienes y costado.

Creció la devoción, y pretendiendo
besar el suelo al fin, porque creía
que mayor humildad en esto encierra,

lugar pide a una vieja; ella volviendo,
el 'salvo honor' le muestra, y le decía:
' Besad aquí, señor, que todo es tierra.'


A- SITUACIÓN DEL TEXO:

1-. Vocabulario:
      -Sienes: Cada una de las dos partes comprendidas entre pa frente, orejas y mejillas (en plural nunca lo había oído)

2-. Elementos sociohistóricos:
      Diego Hurtado de Mendoza fue un poeta español, nacido en Granada alrededor de 1504 y fallecido en Madrid en 1575. Su padre era General y gozaba de un buen pasar social y económico, lo cual permitió al escritor recibir una educación muy amplia. Como diplomático, ocupó el cargo de embajador de su país en las ciudades italianas de Venecia y Roma durante un período total de cuatro años. También incursionó en la política, como gobernador de Siena, en la región de la Toscana y no dudó en seguir los pasos militares de su padre. Estudió diversos idiomas europeos, además de latín, griego, hebreo y árabe.
Como poeta, fue uno de los responsables de la introducción de las temáticas y la métrica italiana en la literatura hispana. Recientemente, una investigación intentó demostrar que Lazarillo de Tormes, de gran importancia para la historia de las letras españolas, ya que representa su primera novela moderna, podría haber sido escrita por Hurtado de Mendoza. Este dato no ha sido oficializado, y el autor de este libro aún se considera anónimo. Entre sus obras más renombradas encontramos la sátira "Fábula del cangrejo", la "Epístola a Boscán" y su poema "Fábula de Hipómenes y Atalanta". Asimismo, repasó sus vivencias durante la insurrección de los moriscos en su "Guerra de las Alpujarras".


B- COMENTARIO

1-. Tema: Deseo o esperanza por alcanzar la Tierra Santa expresando puramente un "secretum iter"
   
2-. Estructura:
     -Externa: El soneto consta de dos partes.
           -Los dos cuartetos, en el que indica donde esta y expresando su religiosidad.
           -Los dos tercetos, donde su religiosidad crece hasta querer llegar a tierra santa lo antes posible, pidiéndole su puesto "anterior" (muerte) a una vieja.

     -Interna: Es climática, poco a poco va creciendo, hasta que en los dos tercetos llega a su esplendor, justo antes de la frase de la mujer, donde termina el poema.

3-. Nivel fónico:
     Es un soneto que consta de catorce versos endecasílabos con rima consonante formado por dos cuartetos y dos tercetos. Un ritmo uniforme durante casi los dos cuartetos, desde que en la primera estrofa se rompe con un encabalgamiento en el tercer verso acelera algo más en los tercetos.

4-. Nivel morfosintáctico:
     La sintaxis del poema es sencilla, usando una oración subordinada por cuarteto y una para los dos tercetos. Usa tiempos pretéritos (del indicativo y subjuntivo).
      Podría decirse que hay una especie de concatenación en los tercetos, ya que está hablando sobre lo mismo y enlazandolo hasta el final.

5-. Nivel semántico:
      Vocabulario elaborado, no muy culto pero con toques de ir dirigido a un público mas culto que no es el pueblo llano en sí.
      Figuras:
       -Metáfora: "sus ojos hechos fuentes" (llorando mucho).
       -Personificación: "Creció la devoción" (su devoción se hizo mayor, pero no por si sola).

6-. Conclusión: Es un poema algo enrevesado ya que si lo les a la ligera saltando palabras, en una primera leída puede parecer que es completamente anticristiano, como que no sirve de nada ser devoto a Dios, sin embargo mas detenidamente expresa el deseo que tenia este hombre por alcanzar la Tierra Santa.

7-. Mi opinión: es algo lioso porque cada vez que lo lees te aporta ideas nuevas, incluso contrarias como ya he dicho, pero eso no es malo, me a suscitado a leérmelo más veces y a divertirme intentando saber cual era la idea que mas pegaba al poema.

Ángel Gómez Sáez  1ºCTC

DIEGO HURTADO DE MENDOZA - SONETO A UNA DAMA

DIEGO HURTADO DE MENDOZA - SONETO A UNA DAMA

  
 Tu gracia, tu encanto, tu hermosura,
muestra todo del cielo, retirada,
como cosa que está sobre natura,
ni pudiera ser vista ni pintada.
   Pero yo, que en el ama tu figura
tengo, en humana forma abreviada,
tal hice retratarte de pintura
que el amor te dejó en ella estampada.
   No por ambición vana o por memoria, 
o ya para manifestar mis males; 
mas por verte más veces que te veo.
   Y por solo gozar de tanta gloria,
señora, con los ojos corporales,
como los del alma y del deseo.


A) SITUACIÓN DE TEXTO.

         -ELEMENTOS SOCIOHISTÓRICOS.

Hijo del conde de Tendilla, estudió en Granada y en la Universidad de Salamanca. Don Diego tuvo una privilegiada infancia muy influida por la figura paterna. Su padre, Íñigo López de Mendoza y Quiñones, más conocido por el Gran Tendilla, era Capitán General del reino de Granada al tiempo del nacimiento de Diego y tenía su residencia fijada en La Alhambra. Su madre era Francisca Pacheco.
Su padre, siguiendo la tradición familiar de los Mendoza de unir las armas con las letras, quiso dar a sus hijos una educación esmerada, contando con los mejores preceptores de la época y se trajo desde Italia a Granada a Pedro Mártir de Anglería. Así el entorno morisco, por un lado, y el espíritu cultivado y renacentista, por otro, marcaron de por vida al joven.
Marchó como embajador a la corte de Enrique VIII, rey de Inglaterra en 1537. Tras ello fue nombrado embajador en Venecia.
Embajador en Roma (1547), fue luego gobernador de Siena, donde sofocó una sublevación. Se le acusó de irregularidades financieras, y el proceso que solicitó para demostrar su inocencia se falló treinta años después con su absolución (1578). De regreso a España, fue proveedor de la Armada de Laredo y en 1556 recibió el hábito de la Orden de Alcántara. Tres años después está en Bruselas; durante la agonía del príncipe Don Carlos (1568), tuvo una disputa violenta con un caballero que desembocó en su destierro a Medina del Campo por orden de Felipe II, destierro que meses después se le desplazó a Granada, donde su sobrino el marqués de Mondéjar le puso al frente del ejército que tuvo que combatir la sublevación de los moriscos. En Granada estuvo hasta 1574, año en que se le permitió el acceso a la Corte, si bien no a Palacio.
Murió en 1575 tras serle amputada una pierna que se le había gangrenado.
Fue amigo de Santa Teresa de Jesús, con la que mantenía conversaciones piadosas.



B) COMENTARIO.

1.- TEMA.

El tema es el amor del poeta hacia una mujer. Dice que cuanto más la ve, más goza por su belleza.

2.- ESTRUCTURA.

-EXTERNA. 
El soneto está compuesto por:
   -El primer cuarteto, en el que el poeta realza las cualidades de su amada. Esta es la proposición principal.
   -El segundo cuarteto, el autor dice que ella está marcada en su corazón.
   -El primer terceto, dice que no sabe si verla le hace bien o mal.
   -El segundo terceto, el autor dice que cuando la mira, la mira con los ojos desde el alma y el deseo que por ella siente. 

-INTERNA.
El poema empieza desde los más alto, llenando a su amada de piropos, después baja diciendo que no sabe si verla le hace bien o mal, y por último vuelve a subir plasmando el amor y deseo que por ella siente.

3.- NIVEL FÓNICO. 

La composición es un soneto que tiene catorce versos endecasílabos, con rima consonante. Formado por dos cuartetos (ABAB, ABAB) y dos tercetos (CDE, CDE).

El ritmo es acelerado por el uso de verbos contínuamente(vista, pintada, tengo, etc). 

Hay un encabalgamiento en el verso 5.

4.-NIVEL MORFOSINTÁCTICO. 

El lenguaje es sencillo. El tiempo más utilizado es el presente, porque quiere decir que lo que siente lo siente ahora. El poeta quiere que su amor sea correspondido por esa hermosa y encantadora dama. A lo largo del poema lo que el autor hace es destacar las cualidades de su amada. 

-Hay anáfora en el primer verso, por la repetición de tu.

5.- NIVEL SEMÁNTICO. 

  • Hay hipérbole, ya que el poeta exagera la belleza de la dama, diciendo que su belleza muestra todo el cielo.

6.- CONCLUSIÓN.

El autor habla de la hermosura de su amada, lo realza por todo lo alto, diciendo que llega al cielo. Dice que en el alma tiene grabada su figura, y que la ha pintado para dejar estampada esa belleza. El poeta cuenta que lo que quiere es gozar con ella con el alma y el deseo.

7.- OPINIÓN.

Este poema me parece que exagera un poco el amor que siente el poeta, pero creo que todos los poetas a la hora de escribir sobre su amada lo hacen. 




CARLA IGUALADA MORAL  1ºCTC

Gutierre de Cetina : Madrigal

                          
                              MADRIGAL




                                               
                                  Ojos claros, serenos,
                                  si de un dulce mirar sois alabados,
                                  ¿por qué, si me miráis, miráis airados?
                                  Si cuanto más piadosos,
                                  más bellos parecéis a aquel que os mira,
                                  no me miréis con ira,
                                  porque no parezcáis menos hermosos.
                                  ¡Ay tormentos rabiosos!
                                  Ojos claros, serenos,
                                  ya que así me miráis, miradme al menos.

Gutierre de Cetina .


COMENTARIO DE TEXTO :


1. Elementos socio-históricos.
Gutierre de Cetina (1520-1557) , poeta español del Renacimiento y del Siglo de Oro Español.
Gutierre , de familia noble y acomodada vivió un largo periodo en Italia donde recibió influencia de la lírica petrarquista . Sus fuentes de inspiración venían de Francesco Petrarca, Ausiàs March y Garcilaso de la Vega. Adoptó el sobrenombre pastoril de Vandalio  y compuso un cancionero petrarquista a una hermosa mujer llamada Laura Gonzaga , a esta dama está dedicado este famoso madrigal .
Este madrigal está dentro del periodo del Renacimiento, por lo que es un poema  en el que se ensalza la belleza  y el protagonismo del amor , y se concibe a la dama como un ser inalcalzable.

2. Comentario.

2.1 Tema 
En este madrigal,Gutierre de Cetina pretende ensalzar la belleza de los ojos de la amada de cualquier manera , aunque esta le mire con ira.

2.2 Estructura 

 Estructura externa : 

Este poema se divide en tres estrofas :

1ª- ('' Ojos - alabados '') , en esta estrofa el poeta  ensalza la belleza de los ojos de la mujer y lo alabados que son al mirar con ternura .
2ª- ( ''¿por qué? - rabiosos '') , en esta estrofa el poeta muestra el desprecio que hay en la mirada de la dama y dice  que sus ojos son más bellos cuando ella no le mira con ira .
3º- ('' Ojos - al menos '') , Gutierre se muestra enamorado de esa mujer , vuelve a ensalzar los ojos de la mujer y a aceptar esa mirada con ira, sólo porque lo mire .

Estructura interna: 

Se pueden distinguir Paralelismo en el primer y noveno verso ( Ojos claros y serenos ) , en los versos 2 y 4 con la estructura (Si) , y en los versos 3,6 y 10 ( miráis).
Se produce un encabalgamiento abrupto en el verso 4 ('' si cuanto más piadosos, más bellos parecéis a aquel que os mira '')

2.3 Nivel fónico.

Este poema consta de diez versos endecasílabos y heptasílabos de arte mayor  y con rima consonante .
Se encuentra también aliteración en los versos 3 , 6 y 10 , con la repeticion de varios sonidos ( '' no me mireis con ira'' , ''ya que así me miráis , miradme al menos '' , ''si me mirais, mirais airados '')

2.4 Nivel morfosintáctico .

Hay un predominio de adjetivos ( claros , serenos , dulce mirar , bellos , rabiosos, hermosos...)
todos relacionados con la idealización de la amada .
También un predominio de verbos , el principal verbo que se repite es el verbo mirar , con diferentes conjugaciones ( miráis,miréis, parecáis), de sustantivos (ojos,mirar...) y también pero en menos frecuencia  predominan  preposiciones (a , con , de ) , pronombre personal átono (me).
Se distingue anáfora en los versos 1 y 9, con la repetición de estructuras sintácticas ( Ojos claros y serenos ) y en el 2 y 4 , repeticion de (si).

2.5 Nivel semántico .

En cuanto a familias léxicas o campos semánticos se encuentran palabras derivadas de mirada , por ejemplo ''mirar '' v.2 , de piedad ''piadosos'' , de tormenta '' tormentos''...
También hay verbos que están conjugados de maneras distintas como por ejemplo el verbo mirar , se conjuga en el poema de varias maneras ( miráis, miradme , miréis ) y el verbo parecer ( parezcáis , parecéis ).

En cuanto a figuras retóricas se distinguen ; 
Personificación en ( ¡ Ay tormentos rabiosos !) , atribuye los ojos de la dama , a un fenómeno de la naturaleza o también como una hipérbole , porque exagera la verdad que le está atribuyendo a sus ojos.

2.6 Conclusión.

En este poema , Gutierre de Cetina idealiza a su amada , describiendo con buenos adjetivos esos ojos , pero este amor no es correspondido y ella lo mira con desprecio y con ira . El poeta a pesar de esa mirada , que para él , es comparable a una tormenta , sigue viendo bellos estos ojos y prefiere que le mire con desprecio , a que deje de mirarle.

2.7 Opinión .
Este poema me ha gustado porque el poeta se muestra enamorado de los ojos de esa dama aunque ella lo mire con desprecio , por lo que muestra que está enamorado de ella.
Me gusta como transmiten sus sentimientos los poetas del Renacimiento  aunque idealizen mucho a la mujer y la vean como algo intocable.







                                                   Laura Gonzaga.


Macarena Serrano Felipe 1ºCTC