lunes, 8 de junio de 2026

 GANADORA DEL CONCURSO LITERARIO "IES LEONARDO DA VINCI", MODALIDAD RELATO: LUCÍA VARELA.

“ Ese es el precio del poder “

Todo se remonta a 1987 cuando la bolsa comenzó a caer y hubo una crisis económica que hizo que mucha gente perdiese sus trabajos, entre ellos se encontraba un hombre llamado Luke Hepton, un padre de familia que nunca destacó en naday acabó trabajando en un banco el cual tuvo que cerrar tras la caída de la bolsa.

Meses después de que perdiese el trabajo le surgió la oportunidad de trabajar en un banco de otra ciudad, sin pensarlo dos veces o consultar a cualquier integrante de su familia aceptó, ya que apenas podían mantenerse con el trabajo de enfermera de su mujer, Linda, una mujer trabajadora y valiente que no pudo terminar la universidad debido a la falta de apoyo económico, y ahora se pasa los días trabajando para poder mantener a su familia de tres y en su tiempo libre le gusta ver series de investigación ya que solía ser su pasión.

Tras dos semanas intensas de papeleo, Luke, Linda y Ana, su hija,  por fin lograron asentar cabeza en la nueva ciudad. A Ana no le hacía mucha ilusión tener que marcharse de su ciudad ya que allí se encontraban sus amigos, pero sin embargo, tampoco le molestó tanto como quiso aparentar, ella siempre ha pensado que los amigos son algo efímero y lo único qjue realmente importaba en esta vida era el poder.

Se encontraban a tan solo 15 minutos de su nuevo hogar cuando Linda por fin habló para relajar el ambiente ya que Ana no se había atrevido a decir ni una palabra desde que salieron de su antigua casa y Luke estaba demasiado nervioso como para pensar en algo que no fuese con que traje debería de ir mañana al trabajo.

-      ¿Estás emocionada de hacer nuevos amigos?- preguntó Linda a Ana

-      Si no hubieseis decidido alejarme de mis amigos no tendría que hacer unos nuevos...- reprochó Ana por el simple placer de discutir.

-      Pfff... ya empezamos otra vez, - susurró Luke- piensa que esta es una nueva oportunidad de empezar de cero, como el ave Fénix que surgió de las cenizas, especialmente con las notas-

-      Bueno... si tu lo dices- replicó Ana mientras sacaba los auriculares de su mochila que se había dado cuenta de que no iba a llegar a ningún lado con esa discusión así que prefería escuchar música.
Solo fueron 15 minutos, pero a Ana le pareció una eternidad; cuando llegaron a su nuevo hogar, ya estaba todo allí. Al llegar, la casera les dió unas instrucciones muy simples: tenían que cerrar la puerta del jardín dos veces ya que estaba averiada, les dio un par de instrucciones más pero Ana no prestó atención ya que no le interesaban hasta que la casera les dió la última instrucción que por algún motivo consiguió captar la atención de Ana.

-      Ah, y debo advertiros que la tercera planta no está disponible, lleva años cerrada y en desuso, así que os recomiendo no intentar pasar, ya que puede que hayamás insectos allí de los que seguramente hayáis visto en vuestras vidas. - advirtió la casera

Ana no pudo parar de pensarlo durante toda la tarde, quería saber por qué habían cerrado la tercera planta ya que es un detalle que nunca mencionó la casera. Durante la cena, Ana tramaba un plan para poder subir y averiguar que era lo que realmente había pasado para que cerrasen la última planta.

-      Ni se te ocurra- dijo Linda advirtiendo a Ana- sé lo que estas pensando y creéme que si por algún segundo piensas por algún segundo que vas a tener la oportunidad estás equivocada-

-      Sé que estas tramando algún plan para subir al tercer piso y averiguar porque está cerrada. Ana, sé que estás enfadada con nosotros por hacerte cambiar tu vida entera, pero no intentes hacérnoslo pagar mediante tus actos porque va a salir mal- explicó Linda

-      Tampoco pensaba en eso-exclamó Ana con la intención de evitar esa conversación.

La conversación acabó ahí, nadie dijo nada más durante la cena, y aunque Linda sabía que Ana tramaba algo, prefirío ignorarla.

 A la mañana siguiente, Ana se quedó sola en casa, ya que su padre tenía que ir a su nuevo trabajo, y su mudra tuvo que salir a hacer unos recados, así que, aprovechó la oportunidad para subir al tercer piso y averiguar lo que fuese que se encontraba allí.

Al subir las escaleras del segundo al tercer piso solo había una puerta, sin cerradura ni nada que impidiese abrirla. Ana abrió la puerta con cierto misterio e incertidumbre ya que no entendía porque la casera dijo que estaba cerrada cuando no era así.

Tras abrir la puerta se encontró con un largo laberinto de puertas; confundida por el asombro, Ana decidió entrar y cerrar la puerta tras ella por si su madre venía, que no la pillase con las manos en la masa. Al adentrarse en aquel laberinto le pareció ver alguien al fondo, pero pensó que era fruto de su imaginación, como un espejismo, pero conforme más se adelantaba, más real parecía. Se encontraba a metros de dicha figura cuando se dió cuenta de que le resultaba familiar aquella persona, así que con miedo y curiosidad decidió acercarse aún más para averiguar de quién se trataba.

Era su padre, si, el mismo que se había marchado esta mañana al trabajo y desde entonces no lo había vuelto a ver ; de repente escuchó lo que parecía ser un susurro, venía de su padre, le estaba diciendo algo pero no podía escucharlo bien así que se acercó para oír que era aquello que su padre le decía.

-      ¿Cuál es tu mayor deseo?- preguntó Luke susurrando

-      ¿Qué?¿Papá que haces aquí?- respondió Ana confunsa

-      ¿Cuál es tu mayor deseo?- volvió a preguntar Luke

Confundida de por qué su padre estaba ahí o por qué hacía esas preguntas, Ana decidió seguirle el juego a su padre pensando que sería algún tipo de broma pesada por intentar ir en contra de lo que habían dicho sus padres.

-      Mi mayor deseo es el poder- Respondió Ana

-      Ese es el precio del poder- Dijo Luke

Ana ante aquella situación decidió que lo mejor era volver y hacer como si eso nunca hubiese tenido lugar.Conforme se dió la vuelta se dió cuenta de que estaba rodeada por un montón de puertas y como había cerrado la puerta tras entrar, ya no sabía cuál de todas aquellas puertas era por la que había entrado, de manera que no tenía salida.

-      Ese es el precio del poder- Repitió Luke

Mientras tanto, en el segundo piso se encontraba una versión de Ana que conseguía todo aquello que deseaba, pero en realidad Ana seguía atrapada en el tercer piso. Ese es el precio del poder, ella nunca iba a salir de allí pero para los demás conseguía todo aquello que quería y tenía más poder que nadie.

 

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