sábado, 26 de enero de 2019


Una criatura de costumbres

Una vez ahorcaron a un hombre que se llamaba Harry Graham pero en ese pueblo lo llamaban  pelo cano,  que ocurrió en 1868.
Era un lugar en el que la gente no se tomaba la justicia por su mano. Una vez Pelo cano había matado aún hombre en un bar tras discutir con él en una partida de cartas.
La gente del pueblo celebro su juicio y decidieron ahorcar a pelo cano por el asesinato que cometió.
Los encargados lanzaron una soga con su nudo corredizo por encima de la rama de un árbol y ataron el otro extremo a un arbusto. Sentaron a pelo cano del revés encima del caballo y le pusieron la cuerda alrededor del cuello. Le dieron un latigazo al caballo y el caballo salió para adelante dejándole los pies a medio metro del suelo allí estuvo media hora exacta con todo el mundo mirándolo alrededor luego los médicos se acercaron y certificaron su defunción desataron la cuerda del arbusto y los encargados bajaron su cuerpo al suelo el cadáver cuando toco el suelo el cuerpo empezó a correr hacía la multitud arrastrando la cuerda su cabeza se movía hacia la derecha y hacia la izquierda, tenía la cara morada y los labios llenos de espuma la gente empezó a correr y el cuerpo saltaba por encima de ellos y se le salía la lengua como a los perros, la gente se iba de ahí  sin mirar para atrás y de una salió el doctor Arnold Spier fue directamente al muerto lo cogió de los brazos y  lo tumbo de espaldas en el suelo al segundo el cuerpo se quedó inmóvil y tieso.


Amada Soria,

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