domingo, 27 de enero de 2019


RELATOS DE FANTASMAS

SE NECESITA FANTASMA


Esta historia comienza cuando un señor decide comprar un castillo porque creía en lo sobrenatural y suponía que la mansión de Goresthorpe Granje tendría un fantasma. Pero se equivocó, no había fantasma.
Su mujer, Matilde, tenía un primo (Jack Brocket) que podría ayudarlos. Se ganaba la vida haciendo encargos extraños.
Jack les escribiría en cuanto tuviese alguna novedad. Buscó en la estantería pero los espiritistas profesionales no les servían. Preguntó en la taberna y encontró a un individuo llamado Abrahams que les visitaría en una semana.
El señor  Abrahams era individuo bajito y rechoncho. Llevaba un maletín de cuero y se fijaba en todos los muebles de la casa.
Hicieron un recorrido por todo el castillo para elegir la habitación adecuada. Finalmente, eligió la sala de los banquetes porque ahí los fantasmas tenían espacio para circular. Le enseñó una poción (Lucoptolycus) para elegir al fantasma que más le gustase.
Fijaron una hora para empezar la visita, la una menos cuarto, mientras Abrahams preparaba la habitación.
Cuando llegó la hora (doce y media) subió. Se tuvo que beber la poción y mientras, el sr. Abrahams dibujó un círculo en el suelo con tiza.
Empezaron a desfilar fantasmas: una viejecilla que maldecía a la gente, un caballero ensangrentado, otro con la carne putrefacta, una hermosa joven vestida de estilo anticuado...Todos iban desapareciendo.
Eligió a la joven. Pero un grito de: ¡Nos han robado! Le hizo volver en sí. Estaba tumbado en el suelo boca arriba con el frasco de la poción en la mano.
El sr. Abrahams era un famoso ladrón que debió de oír en la taberna que necesitaba un fantasma.
No volvió a ver sus objetos de valor. El médico le explicó que la poción era un fuerte sedante que ocasionaba visiones.
Perdió su pasión por los fantasmas.

Alejandro Escribano Palomares. 1ºD

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